Gráfico financiero con un banco central, bonos y flechas de entrada y salida de liquidez que representan los procesos de QE y QT.

QE y QT: cómo funcionan estas políticas monetarias

bancos centrales macroeconomía mercados financieros política monetaria tasas de interés Aug 26, 2026

 

El Quantitative Easing (QE) o flexibilización cuantitativa es una herramienta de política monetaria mediante la cual un banco central realiza compras a gran escala de activos financieros, principalmente bonos, con el objetivo de influir sobre las tasas de interés de largo plazo y las condiciones financieras de la economía.

Normalmente, los bancos centrales utilizan primero sus tasas de interés de referencia para estimular o frenar la actividad económica. El QE adquiere mayor relevancia cuando las tasas ya se encuentran muy bajas y reducirlas todavía más ofrece poco margen adicional. En esas circunstancias, las compras de activos permiten actuar directamente sobre otras tasas y sobre las condiciones de financiamiento que enfrentan empresas, hogares e inversionistas. El Banco Central Europeo recurrió a este tipo de programas, por ejemplo, cuando sus tasas se acercaron al límite inferior efectivo y existía el riesgo de que la inflación permaneciera demasiado baja durante un periodo prolongado.

 

Cómo funciona el Quantitative Easing

Para realizar QE, el banco central crea reservas electrónicas que utiliza para comprar determinados activos financieros. Popularmente se habla de “imprimir dinero”, pero la operación no consiste en fabricar nuevos billetes. El dinero se crea digitalmente dentro del sistema financiero y queda reflejado en el balance del banco central. El Banco de Inglaterra explica expresamente que sus programas de QE se financiaron mediante creación electrónica de dinero y no mediante impresión física de efectivo.

Dependiendo del programa, el banco central puede adquirir bonos gubernamentales y otros instrumentos. Es importante distinguir entre quien emite el bono y quien lo posee: un bono del gobierno puede estar en manos de un banco, una aseguradora, un fondo de pensiones o cualquier otro inversionista. En el caso del BCE, sus programas llegaron a incluir deuda pública, bonos corporativos, valores respaldados por activos y bonos garantizados.

Cuando el banco central aumenta su demanda por determinados bonos, sus precios tienden a subir y sus rendimientos a bajar. Como las tasas de los bonos gubernamentales sirven de referencia para muchos otros instrumentos financieros, ese movimiento puede trasladarse a otros costos de financiamiento de la economía.

También aparece lo que se conoce como rebalanceo de portafolios. Un fondo o una aseguradora que vende bonos al banco central recibe dinero que puede destinar a otros activos, como bonos corporativos o acciones. Esa mayor demanda puede modificar los precios y rendimientos de diferentes mercados y contribuir a unas condiciones financieras más favorables. El BCE identifica la transmisión directa, el rebalanceo de carteras y el efecto de señalización entre los principales canales de sus programas de compras.

El efecto final sobre la economía es indirecto. Si el financiamiento se vuelve más accesible, algunas empresas pueden encontrar mejores condiciones para invertir y algunos hogares pueden disponer de crédito a tasas más bajas. Eso puede favorecer el consumo, la inversión y la actividad económica, pero la intensidad de la respuesta dependerá siempre del contexto y de la disposición de empresas y consumidores a gastar o endeudarse.

 

Para qué se utiliza el QE

Uno de los principales objetivos del QE es proporcionar estímulo adicional cuando la política tradicional de tasas de interés tiene menos espacio para actuar. Al ejercer presión a la baja sobre los rendimientos de largo plazo, el banco central intenta relajar las condiciones financieras y apoyar la actividad económica.

También puede utilizarse cuando la inflación está demasiado baja y existe preocupación por una posible deflación. En ese entorno, unas condiciones financieras más favorables pueden ayudar a fortalecer la demanda y contribuir a que la inflación regrese gradualmente hacia el objetivo del banco central. Tanto el BCE como el Banco de Inglaterra relacionan sus programas de compras con el objetivo de mantener la inflación alrededor del 2 % en el mediano plazo.

Durante episodios de estrés financiero, las compras de activos también pueden ayudar a recuperar liquidez y mejorar el funcionamiento de mercados importantes. Esto fue especialmente relevante en momentos en los que compradores y vendedores tenían dificultades para encontrar contrapartes o determinados mercados mostraban fuertes dislocaciones.

Estos efectos no significan que el banco central pueda garantizar la subida de las acciones, generar empleo de manera automática o controlar exactamente cuánto crecerá la economía. El QE modifica las condiciones en las que toman decisiones millones de participantes, y el resultado depende también de factores fiscales, empresariales, financieros y económicos.

 

Qué efectos puede tener en los mercados

Los inversionistas siguen de cerca los programas de QE porque pueden modificar las tasas de descuento y el atractivo relativo de diferentes activos. Cuando los rendimientos de los bonos disminuyen, algunos participantes buscan alternativas con mayor rentabilidad potencial, lo que puede favorecer la demanda por bonos corporativos, acciones y otros instrumentos.

Eso ayuda a explicar por qué los periodos de política monetaria expansiva suelen recibir tanta atención en los mercados financieros. Sin embargo, el comportamiento de un activo nunca depende exclusivamente del balance del banco central. Crecimiento económico, beneficios empresariales, inflación, valoración, política fiscal y expectativas también influyen en los precios.

El QE tampoco está libre de costos o limitaciones. Un periodo prolongado de condiciones financieras muy expansivas puede favorecer una mayor toma de riesgo y contribuir a valoraciones elevadas en determinados activos. Si el estímulo permanece demasiado tiempo frente a una economía con poca capacidad disponible, también puede formar parte de un entorno de mayores presiones inflacionarias. La relación, sin embargo, no es mecánica: la inflación responde a muchas fuerzas además de la política monetaria.

 

Qué es el Quantitative Tightening (QT)

El Quantitative Tightening (QT) o ajuste cuantitativo es el proceso mediante el cual un banco central reduce gradualmente la cartera de activos que acumuló durante programas anteriores de QE.

Una forma de hacerlo es dejar que los bonos lleguen a su vencimiento y no reinvertir todo el dinero recibido. Este proceso suele denominarse runoff o reducción pasiva del balance. Otra posibilidad es vender activamente algunos de esos bonos en el mercado. El Banco de Inglaterra, por ejemplo, ha utilizado una combinación de vencimientos y ventas activas para reducir su cartera de activos.

El QT disminuye progresivamente el tamaño del balance del banco central y puede contribuir a unas condiciones financieras menos expansivas. Al reducirse la presencia de un gran comprador de bonos —o al aumentar la oferta cuando existen ventas— los rendimientos de largo plazo pueden situarse por encima de donde estarían en ausencia de QT. El impacto depende de la velocidad del proceso, las expectativas del mercado, la demanda por esos bonos y el resto de la política monetaria.

Por eso, QT no debe interpretarse simplemente como “QE al revés”. Los efectos de ambos procesos no tienen por qué ser perfectamente simétricos.

 

QT y tasas de interés no son lo mismo

Los bancos centrales disponen de diferentes herramientas y el balance es solo una de ellas. Una cosa es modificar la tasa de política monetaria y otra diferente expandir o reducir la cartera de activos.

Un banco central puede subir las tasas mientras reduce su balance, pero también puede llegar a recortar tasas mientras continúa con algún proceso de reducción de activos. La orientación general de la política monetaria debe analizarse considerando el conjunto de herramientas y el objetivo de cada operación.

La experiencia reciente de la Reserva Federal ofrece un buen ejemplo. La Fed comenzó a reducir su cartera de valores en junio de 2022 y, hasta 2025, sus tenencias disminuyeron aproximadamente $2,2 billones. El FOMC decidió finalizar ese proceso de runoff a partir del 1 de diciembre de 2025, cuando consideró que las reservas bancarias se habían acercado a un nivel amplio pero adecuado para implementar la política monetaria.

Desde diciembre de 2025 la Reserva Federal comenzó además a realizar compras destinadas a mantener un nivel suficiente de reservas en el sistema. Aunque pueda parecer contradictorio ver a la Fed comprando valores después de finalizar el QT, la propia institución ha aclarado que estas operaciones no constituyen QE. Se concentran principalmente en Treasury bills y buscan mantener el nivel de reservas necesario para controlar las tasas de corto plazo, no estimular la economía reduciendo las tasas de largo plazo.

Este ejemplo muestra por qué observar únicamente si un banco central está comprando o vendiendo bonos puede conducir a conclusiones equivocadas. El propósito, el tipo de activo, el plazo de las compras y el contexto de la política monetaria son fundamentales para interpretar correctamente lo que está ocurriendo.

 

QE y QT dentro del ciclo monetario

QE y QT forman parte de las herramientas que los bancos centrales pueden utilizar para influir sobre las condiciones financieras, pero no funcionan de manera aislada. Cuando una economía necesita mayor estímulo, el banco central puede reducir tasas y, en determinadas circunstancias, ampliar su balance mediante compras de activos. Cuando busca retirar parte de ese estímulo, puede elevar tasas, reducir su cartera o combinar diferentes medidas según las condiciones existentes.

Para los inversionistas, comprender estos procesos ayuda a interpretar movimientos en los rendimientos de los bonos, el costo del financiamiento y las condiciones de liquidez. También aporta contexto para entender por qué determinados activos pueden reaccionar ante cambios en las expectativas de política monetaria.

El objetivo no debería ser convertir cada anuncio del banco central en una señal automática de compra o venta. QE y QT son piezas dentro de un sistema mucho más amplio en el que también intervienen inflación, crecimiento, empleo, beneficios empresariales, política fiscal y expectativas.

 

Conclusión

El Quantitative Easing expande el balance del banco central mediante compras de activos que buscan influir sobre las tasas de largo plazo y las condiciones financieras. El Quantitative Tightening reduce gradualmente parte de esa cartera mediante vencimientos, ventas o una combinación de ambos mecanismos.

Entre una política y otra existe todo un proceso de transmisión hacia los bonos, el crédito, los portafolios de los inversionistas y, finalmente, la economía. Sus efectos pueden ser importantes, pero dependen del contexto y no ocurren de manera automática.

Entender QE y QT permite leer con mayor criterio las decisiones de los bancos centrales y su posible impacto sobre los mercados. Más que observar simplemente si están “inyectando” o “retirando” dinero, debemos analizar qué herramienta están utilizando, con qué objetivo y bajo qué condiciones económicas.

 

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